miércoles, 29 de abril de 2009

Walking Dead

Todos tenemos algún monstruo que nos despierta algún grado de fobia. Un miedo tonto que por alguna razón nos obliga a cerrar los ojos o mantenernos temblando por un rato, pero por alguna razón tampoco podemos quedarnos lejos de ellos. Igual que en aquel refran maquiavelico:
"Tener las cosas que nos hacen felices cerca, pero las que nos asustan mucho más a mano."

Admito que siempre le tuve miedo a los zombies (O muertos vivientes). En mi terapia de shock habitual es común encontrarme con historias que por lo general no me provocan más que algún sobresalto casual, en el mejor de los casos. Hay excepciones: "Dawn of the Dead", "Day of the dead" o hasta algunos experimentos que en un principio fueron divertidos, como "Marvel Zombies".
Sin embargo (Y es aquí donde comienza el giro de mi análisis) hace menos de un año descubrí una historieta rara, de esas que une un buen guión, un dibujo más que correcto y una aceptación colectiva que va mucho más allá de lo legal. Se llama "Walking dead"
La historia es simple y directa. Un policía (Rick) en medio de un servicio de rutina recibe un balazo en el estomago, cuadro siguiente despierta en un hospital (Una imagen que se asemeja a 28 días después) En ese momento descubre que el mundo que lo rodea ya no es el mismo que había dejado al caer en coma. Ahora los zombies eran la especie dominante, vagando por los pueblos, el campo, las carreteras, las ruinas. Los humanos vivos sólo sobreviven al margen de cualquier forma de civilización (Algo evidente cuando Rick, auto erigido líder de un grupo de sobrevivientes decide que el mejor lugar para estar a salvo es encerrarse en una cárcel de máxima seguridad). Pero esta historia, en vez de centrar todo en los zombies, prefiere utilizarlos como desencadenantes de situaciones donde el terror pasa por momentos mucho más humanos y que se basan en preguntas simples: ¿Cómo rearmar la civilización cuando ya todo está perdido?¿ Es posible enamorarse en medio de la muerte?¿Qué pasa si durante una ausencia tu esposa tiene una relación con otro que ahora no está?¿Qué pasa si ella queda embarazada y no hay manera de saber si el bebé es tuyo?¿Cómo enfrentar el hecho de que lo peor no son los muertos, sino los vivos que aún quedan?
Por el lado del dibujo debo decir que los primeros números son más que correctos, pero los siguientes son simplemente impresionantes. Primeros planos, panorámicas, personares que miran al lector con una expresividad que desde el eternauta no veía.
Quizás una mención que no está de más es la cantidad de seguidores que esta historieta posee en España y Latinoamerica. Muchos de ellos no pueden leerla en ingles y por desgracia la editorial que tiene los derechos publica una recopilación de la misma cada cierto tiempo que va en detrimento de su continuidad. Cómo respuesta, una comunidad bastante activa se dedica a escanear, subir, bajar, traducir y volver a subir cada capítulo.
Recomiendo dejarse llevar por la magia de estos zombies, al menos en los primeros 60 episodios, que no te dejan respirar y llegan a grados de dramatismo pocas veces visto.

Lo malo de la crítica


Nunca fui muy amigo de la crítica, la valoro muy por debajo de la recomendación. Tal vez porque en muy pocas ocasiones me preocupo por lo que alguien crea que otro hizo mal. Claro que sí destaco lo que yo llamo actitud crítica y pasa simplemente por observar tal o cual objeto, medio, obra o lo que sea y tratar de hacerse una idea de porqué me produce placer o rechazo. En este caso es obvio que tal vez el estudio no esta centrado tanto en la obra o el objeto observado, sino más bien en el observador. Por eso voy a hacer una pequeña reseña sobre los críticos.
Existen tres categorías de críticos: Los Objetivos, los resentidos y los intelectualados.

Los objetivos suelen ser los más escasos. Son una mezcla de rigor periodistico y cierta timidez. Por lo general no abundan en comentarios o analisis demasiado largos que terminen. Saben que cada obra tiene su público, saben que el que lee tal o cual libro no se interesa o preocupa por tal o cual otra cosa. Prefiere advertir antes que destrozar y le encuentra a cada texto (Lease texto no sólo cómo libro, sino cómo cualquier medio en general) su destinatario.

A los resentidos los delata su afán por la competencia, la necesidad de valoraciones apresuradas y ese dejo de Todologos (Calidad profesional capaz de hablar, comentar o hasta polemizar sobre temas que no sabemos si conocen o no). Jamás demostraron tener cualidades para algo, ni siquiera para la que se dedican y por lo general hablan de oído o de contraoído (capacidad para estar en contra siempre de lo que tal o cual exprese). Algunos están bien disimulados, tratan de simular objetividad (De la misma forma que un demente simula cordura, exageradamente) pero siempre hay algo que los delata: Nunca tienen argumento o su único argumento directo es su gusto.

Los intelectualados, al menos los sinceros son muy escasos. Suelen ser personas que separan la estética del gusto. Es cómo aquella vieja discusión sobre si las cosas que nos parecen lindas también nos gustan. Algo lindo o feo es aquello que cumple con ciertas exigencias más o menos consensuadas sobre lo que debería ser. Por ejemplo: un auto que supera los trescientos kilómetros por hora es un auto rápido. Hay un dato objetivo y verificable alrededor de una cualidad que lo describe. Si a mí me parece que 300Km/h no alcanzan para mis ansias de velocidad, porque tal vez hay un vehículo que puede moverse a 305km/h y además es del color de mis ojos es otro tema. Pero, para regresar a los intelectualdos, si mayor virtud es la capacidad de componer argumentos sólidos (llenos de citas, referencias y datos) que conocen de primera mano. No le tienen asco a nada, porque saben que para encontrar lo mejor siempre hay que hundirse o ahogarse entre lo peor. Un obrero de la crítica

¿Por qué ponerme a hacer este análisis tan superficial?
Tal vez porque trato de auto evaluar que tipo de crítica vamos a tener por acá. Creo si tuviera que elegir me quedaría con el intelectualado, pero cada tanto tal vez abusemos un poco del primero y el segundo tipo de crítica.
Por último también aceptamos tu crítica, y no nos molesta si es furiosa o irrespetuosa, todo es parte del mismo fin.